Prevención de recaídas

Muchas personas tienen una caída o una recaída en algún momento

La recuperación es como el aprendizaje de una difícil habilidad: La mayoría de las personas no son capaces de adquirir la habilidad de recuperación sin tener errores. Sin embargo, la recaída no es inevitable. Existen algunas medidas que se pueden tomar como prevención de recaídas. Algunas personas consiguen la recuperación a largo plazo sin recaer.

Los familiares también pueden recaer: Los que han aprendido nuevas y saludables formas de comunicarse y comportarse pueden recaer en antiguas formas de comunicarse y dejar de cuidarse cuando el familiar en recuperación recae en el consumo. Es normal que las personas en recuperación y sus familiares teman la recaída.

Síntomas de la recaída

Gorski y Miller (1986) identificaron 11 síntomas de recaída

Cuando tiene lugar una recaída no tienen por qué estar presentes todos. Aunque es frecuente la presencia de muchos de ellos. Por lo tanto estos síntomas juegan un papel importante en la prevención de recaídas.

  1. Cambio de actitud: el paciente siente que participar en el programa de recuperación ya no es necesario o se produce un cambio en una situación de la vida cotidiana que señala un evento potencialmente estresante
  2. Tensión elevada: El paciente tiene dificultad para pensar, manejar sentimientos y emociones, enfrentar el estrés, dormir, sentimientos de vergüenza, culpa, desesperanza, etc…
  3. Regreso a la negación: En particular en lo relacionado con el estrés. Se observa al paciente estresado, pero se niega a hablar de ello o niega su existencia
  4. Recurrencia de los síntomas de abstinencia: Que son especialmente propensos a ocurrir en momentos de estrés. Son peligrosos porque el paciente puede recurrir al consumo de alcohol para encontrar alivio de los síntomas
  5. Cambio de comportamiento: El paciente comienza a actuar de manera diferente. A menudo después de un período de estrés y se observa un cambio en la rutina diaria
  6. Ruptura social: La estructura social que el paciente ha desarrollado comienza a cambiar. Por ejemplo, ya no se reúne con su entorno no relacionado con el consumo, o se retira de su familia
  7. Pérdida de la estructura: La rutina diaria que el paciente ha construido en el programa de recuperación se altera. Por ejemplo, duerme demasiado tarde, se salta las comidas o no realiza cuidados higiénicos
  8. Pérdida de juicio: El paciente tiene dificultad para tomar decisiones o toma decisiones que son muy imprudentes. Puede haber signos de entumecimiento emocional
  9. Pérdida de control del comportamiento: El paciente comienza a tomar decisiones irracionales y no es capaz de interrumpir o alterarlas
  10. Pérdida de opciones: El paciente se siente estresado y cree que las únicas opciones son reanudar el uso de drogas o sufrir un colapso emocional o físico extremo

  11. Recaída: En la que se reanuda el uso de la sustancia

La prevención de recaídas en adicciones gracias a la identificación de disparadores

Factores de riesgo en recaída

Prevención de recaídas en la fase I

Durante la fase de retirada, las personas tienden a sentir que pierden el control de sus vidas

Síntomas como desconfianza, tristeza, miedo o síntomas de abstinencia y patrones alterados del sueño contribuyen a ser más vulnerable al deseo (craving).

El tiempo desestructurado y la proximidad a los disparadores aumentan el riesgo de recaída.

Prevención de recaídas en la fase II

Durante esta fase, mejora el estado de ánimo de las personas, tienen más energía, disminuye el deseo y aumentan la confianza y el optimismo. 

El exceso de confianza puede también causar problemas

Las personas en recuperación pueden empezar a creer que “dejar la droga está chupado”. Esta creencia puede llevarles a pensar que:

  • No necesitan prolongar más el tratamiento
  • Pueden estar seguras con amigos o miembros de la familia que consumen o ir a lugares donde consumieron
  • Pueden tomar con seguridad otras drogas distintas a la que les causó el problema o beber alcohol

La exposición a disparadores o consumir otras drogas, incluido el alcohol, suele llevar a recaer con la cocaína/metanfetamina u otros estimulantes.

Conocer los tipos de disparadores para prevenir recaídas

Prevención de recaídas en la fase III

La persona en recuperación es especialmente vulnerable a la recaída en la fase de abstinencia prolongada. Esto sucede porque percibe que los estados emocionales negativos y la baja energía característicos de esta fase serán eternos.

Es crucial anticipar “el Muro” y entenderlo como una fase temporal. Es imprescindible permanecer en tratamiento y mantener los cambios ya hechos hasta el momento para evitar la inercia, el aburrimiento, la pérdida del objetivo de recuperación, la justificación de la recaída y, por último, la propia recaída.

Los factores de recaída propios de esta fase son:
  • Aumento de la emotividad
  • “Deriva” conductual
  • Disminución de la capacidad para sentir placer
  • Preocupación por la ganancia de peso
  • Autocuidado deficiente
  • Baja energía/fatiga
  • Consumo secundario de alcohol u otras drogas
  • Desestructuración de vida
  • Conflictos interpersonales
  • Pérdida de motivación
  • Ansiedad sexual
  • Insomnio
  • Desconfianza

Prevención de recaídas en la fase IV

Dado que los deseos ocurren con menor frecuencia y con menos intensidad en esta fase de recuperación, las personas pueden:
  • Creer que pueden consumir una droga secundaria con seguridad
  • Relajar su vigilancia sobre las señales de recaída
  • Relajar la estructura de recuperación que han creado y exponerse a situaciones de alto riesgo
  • Volver a relacionarse con personas que consumen
  • Abandonar las actividades de recuperación, perdiendo el impulso de recuperación
  • Abandonar el ejercicio y otras actividades de autocuidado

Las personas en recuperación y sus familiares también pueden entrar en conflicto con aceptar la naturaleza crónica de la adicción y la recuperación.

La aparición o reaparición de temas emocionales o de relación pueden provocar malestar y deseos de consumo de alcohol u otras drogas. Estos temas tienen que ser tratados en un marco terapéutico para evitar posibles recaídas.

Justificación de la recaída

La justificación de la recaída sucede cuando el cerebro del adicto intenta dar una explicación aparentemente racional (justificación) para la conducta que pone a la persona en recuperación cerca de un desliz (caída).

Es crucial que las personas en recuperación y sus familiares aprendan a reconocer las justificaciones tan pronto como aparezcan. La mayoría de las justificaciones de la recaída se basan en la falsa premisa de que las personas en recuperación no tienen posibilidad de elegir entre consumir drogas o permanecer en recuperación.

Aunque en algún momento, el consumo puede llegar a ser inevitable, pueden elegir no ponerse en situaciones de riesgo.

Los pensamientos de recaída cobran poder si no han sido reconocidos o debatidos abiertamente antes

Las justificaciones de recaída pueden tomar diferentes formas:
  • Otras personas me llevan a hacerlo
  • No fue fallo mío
  • Lo necesitaba para algo concreto
  • Fue un accidente
  • Me estaba probando a mí mismo
  • Me sentía mal

Cómo afrontar una recaída

Las caídas y recaídas suelen darse asociadas a estados emocionales negativos

La ansiedad y depresión, a situaciones de estrés, ante el dolor, la presión social al consumo o a realizar la conducta y a la pérdida del control personal.

Si le ocurre una caída o recaída lo que debe hacer es:
  1. Detenerse, observase y escucharse a uno mismo
  2. Tranquilizarse: No des rienda suelta a tus pensamientos y sentimientos negativos por este incidente
  3. Renovar el compromiso de abandono de la dependencia
  4. Revisar la situación que te ha llevado al consumo
  5. Haz un plan para recuperarte inmediatamente
  6. Pida ayuda, si ves que la necesitas. Si crees que no puedes superar por ti mismo su problema, otros podrán ayudarte eficazmente